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La Innombrable

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La Innombrable se llamó una sección que hace varios años aparecía en el suplemento dominical del Diario El Nacional, dedicada a contar los diferentes nombres de la vulva en toda Venezuela


"Hemos venido hablando de cómo educamos sexualmente a niños y niñas aún sin tener conciencia de ello, ya que educación sexual no involucra exclusivamente clases formales sobre este tema, lo que ocultamos, lo que evadimos y lo que mostramos con nuestros actos también les enseña."



La Innombrable se llamó una sección que hace varios años aparecía en el suplemento dominical del Diario El Nacional, dedicada a contar los diferentes nombres de la vulva en toda Venezuela. Su autor Misael Salazar Leidenz, la publicó durante muchos meses, es posible que hasta por más de un año.

El hecho de que un periodista se haya planteado la publicación de un artículo semanal sobre este tema durante meses, evidencia el rollo de nombrar las partes genitales de la mujer en Venezuela, pero la verdad es que está es una realidad que comparten muchos países del mundo. Así como este autor se propuso investigar los nombres asignados a la vulva en la geografía nacional, podríamos hacerlo en cualquier otro país, o de casa en casa en cualquier comunidad venezolana, ecuatoriana o española. Los órganos sexuales femeninos son nombrados de muchas maneras: totona, cocoya, cuchara, araña, cucaracha y muchos otros…


Este asunto puede causar cierta gracia y ser entendido como parte de la picardía y el buen humor que despliegan nuestros pueblos en su casa y a lo largo sus territorios. Pero, cuidado. Porque probablemente al detenernos un momento a pensar en el origen de este fenómeno y sus implicaciones, se nos quite la risa.

Hemos venido hablando de cómo educamos sexualmente a niños y niñas aún sin tener conciencia de ello, ya que educación sexual no involucra exclusivamente clases formales sobre este tema, lo que ocultamos, lo que evadimos y lo que mostramos con nuestros actos también les enseña.

No nombrar la vulva o hacerlo entre sobrenombres, chistes, refranes y risitas, les trasmite a los niños y más específicamente a las niñas que esa parte de su cuerpo tiene un valor distinto a las otras.

Pensemos en una madre o un padre que le está enseñado a su hijo o hija de dos añitos cómo se llaman las partes del cuerpo. Imaginemos que le está mostrando la mano, el cuello, la nariz o el pie. Seguramente, con la mayor tranquilidad, nombrará estas partes por su nombre y las señalará en su cuerpo y en el del niño o niña con toda naturalidad. Imaginemos la misma escena agregando los órganos genitales… No es lo mismo, ¿verdad? Ahora pensemos si es igual responder a un niño o a una niña de cinco años que pregunta para qué sirven las rodillas o la nariz, que responder para qué sirve la vulva. Tampoco es igual… Sin duda nombrar los genitales, en este caso los femeninos (pero también los masculinos), y describir sus funciones con naturalidad a niños y niñas representa, todavía en los comienzos del siglo XXI, una inmensa dificultad.

Es por ello que tenemos que aprender a hablar de sexualidad. Nombrar por su nombre a la vulva, asumirla como una parte más del cuerpo de las mujeres -tan digna como las otras- y referirnos a ella con respeto en cada casa, en cada pueblo y en cada región de nuestro país y del planeta. Será una forma muy efectiva de contribuir a transformar los factores culturales relacionados con los altos índices de violencia sexual, embarazo y explotación sexual de la población infantil, adolescente y juvenil de nuestro país y del mundo.


- Mercedes Muñoz -


Referencias para ampliar horizontes

A continuación les comparto información complementaria que ampliará su panorama con respecto al tema. ¡Que la disfruten!



VIDEO No lo llames 'huchita' por El País Facebook.com/elpais/, Haz click aquí.

Articulo: Vulva, hay que decirlo más Por: Patricia Gosálvez, El País. Haz click aquí

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